«Aunque no se perciba, poseemos gran carencia de artículos fitosanitarios»

Charlar de salud y agricultura remite de manera directa desde el pasado marzo con las medidas de seguridad impuestas en el campo para luchar contra la pandemia de Covid-19. En estos tiempos singulares en los que la patología ocupa un espacio preeminente en la sociedad generalmente, los guardianes de la auténtica sanidad vegetal no tuvieron motivos para ignorar su función de pelea contra plagas y anomalías de la salud en los cultivos.

–¿Les ha influido estos días en su trabajo el embate del coronavirus?

–Como actividad fundamental hemos continuado realizándola, tanto en los relativo a las prospecciones con a los ensayos, las inspecciones documentales y las atestaciones fitosanitarias para la exportación de nuestros artículos vegetales. Se han compaginado las actuaciones de teletrabajo con la realización de turnos para atender las pretensiones del campo en sanidad vegetal. Las plagas y anomalías de la salud no comprenden de confinamientos y se mantuvo la atención sobre ellas. En verdad, el sector especializado en el control de plagas y enfermedades fue uno de los primeros en solicitar la continuidad de su actividad.

«Esta pandemia debe servir para conocer la relevancia de nuestro sector primario»

Uno de los mayores peligros en sanidad vegetal viene de los controles del material vegetal que se desplaza entre las fronteras, ¿piensa que la experiencia de la pandemia puede ser útil para mentalizar también en esta lucha? Ciertamente, creo que esta pandemia debe servir para saber la importancia que tiene nuestro ámbito primario para el abastecimiento de nuestros hogares y ofrecer prioridad al consumo de artículos locales. Las importaciones de alimentos y de material vegetal de otros países suponen un riesgo fitosanitario muy importante para nuestros cultivos. Este asunto es más importante en el arco mediterráneo, donde se enfoca la producción de frutas y verduras. De ahí que es fundamental tener un sistema de protección fitosanitario fuerte a nivel europeo para la continuidad de nuestro campo.

–¿Se toman hoy en dia las medidas suficientes para evitar la entrada de novedosas patologías vegetales?

–España, como nación productora, y especialmente la Zona de Murcia, están dotadas de un increíble equipo humano con una amplia experiencia para dificultar la entrada de organismos dañinos no presentes en la Unión Europea. De esta manera lo prueban las interceptaciones que se están haciendo de mancha negra en limón procedente del hemisferio sur. El principal inconveniente es que Europa tiene muchos puertos de entrada, con lo que es muy difícil garantizar en todos los puntos de bien entrada la misma homogeneidad de los controles. Y esta es una situación famosa por aquellos que envían mercancías al continente europeo.

–¿La abundancia de lluvias de esta primavera ha incrementado el peligro en el campo de patologías o plagas?

–Es un año realmente difícil en lo que se refiere a la enorme proliferación de enfermedades. Es el caso del mildiu en las hortícolas, y especialmente en la vid, donde llevábamos más de una década prácticamente sin adversidades. También en almendro los inconvenientes fúngicos son muy numerosos en este momento, como los ocasionados por patologías como la monilia, la de cribado, la abolladura y, en los últimos días, la de mácula ocre. En la práctica, todos estos problemas solo tienen la posibilidad de ser corregidos en la práctica con la aplicación de artículos fitosanitarios de manera preventiva y curativa.

–¿Qué enfermedades y plagas representan mayor riesgo para el campo murciano en la actualidad?

–Esta es una zona con perfectas condiciones para el desarrollo de una extensa variedad de cultivos. Alguien explicó que en la agricultura desarrollada en la Región de Murcia se tienen la posibilidad de conseguir los cultivos de un continente, y eso tiene como contraprestación que tenemos condiciones perfectas de cara al desarrollo de plagas y anomalías de la salud. Así ocurre primeramente por las extraordinarias temperaturas, que impiden la entrada en diapausa (parada de desarrollo) de muchos insectos, que unido a unas condiciones de humedad en determinadas épocas u horas del día también favorecen la aparición de hongos. Entre las plagas resaltan los pulgones, las orugas de lepidopteros y los trips, que afectan a la práctica totalidad de los cultivos, en los que generan daños directos, como el deterioro de la cosecha y el descenso de los desempeños, y otros indirectos, al trasmitir diversas virosis que acaban con nuestros cultivos. Asimismo destaca la existencia de la mosca del Mediterraneo en muchos cultivos, como frutales, cítricos, uva de mesa e inclusive en cultivos hortícolas. En verdad está considerada como plaga de cuarentena para todo el hemisferio americano. Entre las anomalías de la salud podemos encontrar distintos hongos, como botritis, mildiu, oidio o fusarium, que producen pérdidas de calidad muy notables, tanto en nuestras plantaciones como, más tarde, durante la etapa de almacenamiento. Como hemos dicho en los últimos tiempos, nuestros cultivos también se han visto damnificados por pandemias ocasionadas por distintas virosis que han puesto en alerta a nuestra producción. Se han producido gravísimas perdidas económicas, como las derivadas del virus de la sharka en los frutales, el virus de la tristeza en los citricos y el virus del bronceado en los cultivos hortícolas.

–¿Cuáles nos podrían llegar en los próximos meses?

–Tenemos una gran preocupación, y por lo tanto nos encontramos estableciendo medidas preventivas, para evitar la entrada de xylella fastidiosa, que perjudica a mucho más de 250 especies vegetales, tanto decorativas como forestales y agrícolas. Asimismo nos preocupa bastante el virus rugoso del tomate, que se transmite por contacto entre plantaciones enfermas y sanas, y, entre otros, diferentes organismos de cuarentena en cítricos, como es la situacion del greening (o dragon amarillo), la mancha negra o el citrus cancker. Todos ellos podrían acarrear fuertes pérdidas económicas, e inclusive una pérdida de biodiversidad.

–¿Qué les falta generalmente a los productores por llevar a cabo para prevenir la incidencia de anomalías de la salud y plagas en sus cultivos?

–Pese a lo que puede pensar la sociedad, disponemos una gran carencia de modelos fitosanitario. Se ha perdido mucho más del 60% de las moléculas activas que habían registradas. Y, por otro lado, poseemos una carencia de soluciones biológicas: no todas las plagas, ni más que nada las enfermedades, tienen una solución biológica. Exactamente la misma los humanos contraemos anomalías de la salud en el reino vegetal sucede lo mismo. En este contexto, en lo que respecta a los cultivos hortícolas y cítricos, nuestro ámbito agrícola murciano, y de manera especial el Campo de Cartagena, ha sido un espejo para otras zonas productoras del mundo en la implantación del control biológico o el uso de trampas y atrayentes.

–¿Exactamente en qué posición nos encontramos en sanidad vegetal, generalmente, en frente de esos otros lugares del mundo?

–Diría que disponemos un Servicio de Sanidad Vegetal con un gran reconocimiento nacional e internacional. Sucede igual con la investigación que se está construyendo en esta materia por la parte del Imida, el Cebas y la Facultad Politecnica de Cartagena [UPCT]. Siempre y en todo momento hemos tenido enormes destacables en muchas áreas, como las de la uva de mesa, los cítricos y los cultivos hortícolas. Muchos de son especialistas en la implantación de sistemas de control biológico y en administración dentro de plagas. Contamos incluso con especialistas de todo el mundo en el tema de trips y el control de patógenos del suelo, como los del equipo del doctor [de la UPCT Alfredo] Lacasa.

Fuente La Verdad de Murcia

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